Comité de campaña se resigna; Makito patalea.

Los números que han llegado al equipo del candidato morenista, Carlos Peña Ortiz, están muy lejos de ser los esperados. Su base operativa se desplomó con las detenciones, los cercanos dicen que desde hace tres semanas se había informado al candidato, hijo de la actual alcaldesa, Maki Ortiz, que las tendencias iban a la baja,

Los números que han llegado al equipo del candidato morenista, Carlos Peña Ortiz, están muy lejos de ser los esperados. Su base operativa se desplomó con las detenciones, los cercanos dicen que desde hace tres semanas se había informado al candidato, hijo de la actual alcaldesa, Maki Ortiz, que las tendencias iban a la baja, que lo importante era reforzar la comunicación territorial y golpear al que hoy se ve como virtual alcalde electo: Jesús M. Moreno «Chuma».

Y así se hizo, se lanzaron periodicazos, mentiras mal armadas y se intentó reforzar la operación territorial, pero erraron el camino al sacar a los funcionarios, municipales y federales, de sus escritorios para caminar las calles de Reynosa. Lo hicieron mal y a destiempo. No extraña que el semblante de Makito (y su humor) se fueran a pique igual que la preferencia electoral. Pero algo se le reconocerse, logró tumbar el mito que dice que las personas votan por la marca y no se fijan en los candidatos. A él no lo quisieron. Ni todo el dinero que invirtió Maki, desde la compra de la candidatura a Mario Delgado, ni los espaldarazos que éste último le daba a distancia, y presenciales.

Los cercanos, quienes vivieron con él la caída, ya están ajustando sus CVs porque el panorama no se ve alentador. El junior sigue pataleando. Eso pasa por darles todo lo que piden y no una nalgada a tiempo. Dicen.

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